Parece que fuera ayer ese día que fuimos a caminar juntos a la playa... ¿quién diría que eso fue hace menos de un año y que ya hemos compartido una once juntos en su casa? Porque parece que Claudia lució recién, por primera vez, su anillo de compromiso y, sin embargo, el estrés del vals de los novios ya quedó lo suficientemente atrás como para ser recordado apenas como una anécdota.
Chiquillos... ¡si supieran lo mucho que significan para nosotros! ...y es que ya hemos compartido tantos buenos momentos juntos. De veras les queremos mucho y su compañía y relevantes consejos nos harán falta durante algunos años. Es para nosotros un motivo de inmensa alegría la bendición que Dios les ha concedido permitiéndoles continuar estudios en el extranjero. No sólo por la opción laboral que brinda un doctorado, sino por la nueva visión que ofrece el conocer otras culturas; un nuevo mundo. Estamos seguros, no sólo de que el Señor les acompañará cada día, sino que les mostrará una nueva realidad que les hará crecer y potenciará muchas de sus habilidades. El viejo mundo, que ante ustedes se presenta como el nuevo y que a nosotros nos parece tan lejano, gracias al abrasante vendaval de las comunicaciones se ha acercado vertiginosamente en el último siglo. Hoy, producto de la globalización, podemos creer que sólo se van a un pueblo vecino. Nada que una conversación vía SKYPE no pueda superar.
Esperamos, de todo corazón que les vaya muy bien en la aventura que están comenzando...no sólo en este viaje, que es, sin duda, un desafío, sino en todos los proyectos que se atrevan a soñar y emprender juntos como matrimonio. Siempre estarán presentes en nuestras oraciones. Que el Señor les acompañe en la empresa que ya empezaron a consolidar.Les extrañaremos muchísimo,
Marcelo y Carla.






